Uno de los aprendizajes más importantes en la vida, es el de dedicarle el tiempo justo a los pensamientos negativos, entendiendo por negativos, aquellos que atribulan nuestra mente cuando la atraviesan.
La mejor forma que he encontrado de escapar de estos pensamientos, es buscar uno positivo de igual o mayor intensidad que lo sustituya, en el cual sí recrearme.
Mientras lo busco, me siento como expedicionario en la selva, cortando a golpe de machete pensamientos negativos para conseguir llegar a algún claro en mi mente. A veces, la selva está realmente frondosa, y parece que no se va a acabar nunca, pero últimamente siempre encuentro un claro donde florecen vivencias con mi hijo de ya casi 5 años.
Este fin de semana era fin de semana de motos, y llevo unos años que no perdono uno. E igual que hacía yo con mi padre en los tiempos de Aspar en Derbi, hoy Jon viendo que no se iba a poner otra cosa en la tele, decidió acompañarme a ver la carrera de Moto3. Y así, nos sentamos juntos en el sofá a ver la retransmisión.
El juego era elegir un piloto, y como no para Jon, que ese piloto ganase. Jon es extremadamente competitivo, y aunque intento trabajar que disfrute del camino y no la victoria, la cual solo en raras ocasiones llega, me queda mucho trabajo por recorrer. Sin duda tiene la competitividad escrita en los genes.
Así que en claro alarde de ventajismo, se decidió por Yamanaka, piloto japonés que lideraba la carrera. Yo en cambio me decidí por Furusato, piloto también japonés de cuyo club de fans formo parte, pero que iba un poco más retrasado. Por supuesto, cuando Yamanaka se fue al suelo, rápidamente Jon cambió de piloto al que comandaba la carrera en ese momento: Rueda. A mí no me dio tiempo, porque ojo spoiler, Furusato se cayó en la penúltima curva cuando luchaba por la victoria -muerte o gloria-.
Jon aún no entiende eso de que el realizador decida ir cambiando de tomas y vaya enfocando a diferentes grupos de pilotos, y para él a cada cambio de toma le parece que las posiciones en la carrera también han cambiado, así que pregunta constantemente por las posiciones de los pilotos. Lo que va intercalando con solicitudes de reafirmación sobre que su piloto va a ganar y el tuyo no. Además, no tiene clara la diferencia entre adelantar y delante, por lo que cuando te dice que te va a adelantar yendo delante -su piloto elegido y él se convierten en el mismo ente-, quiere decirte que tú no le vas a adelantar a él -es decir, tu piloto a su piloto-. Y así, Jon no paró de hablar durante toda la carrera.
Y aunque la voz aguda de Jon se me clave como alfileres en el oído, y pese a que sus preguntas constantes me generen mayor cansancio que una sesión de Crossfit -nunca he realizado ninguna, pero dicen que cansa mucho-, disfruté aquella carrera de Sachsenring 2025 como pocas otras carreras he disfrutado en mi vida.
Y debe ser que Jon también lo disfrutó, porque al terminar quiso ver otra carrera. Por lo que mientras daba comienzo Moto2, pusimos un video de Youtube de carreras de Monster Trucks, porque Jon es muy de vehículos grandes. Ya tiene pensado comprarse de mayor una hormigonera, y cuando se le quede pequeña, una excavadora.
Pero no solo eso, cuando regresé a casa de ver MotoGP con los amigos de la LrDa en la Menganita de Torrelodones, Jon me estaba esperando con una sonrisa en la cara pidiéndome otra carrera más, así que nos vimos la carrera 2 de WSBK que también corrían este fin de semana.
Así que de un tiempo a esta parte, los claros en la selva de los pensamientos oscuros son más habituales y fáciles de encontrar, e iluminan con cada vez mayor intensidad.
Como escena post-créditos, os dejo a Jon gritando el nombre de su primer piloto preferido de la carrera:











